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martes, 3 de diciembre de 2019



TEORÍA POLIVAGAL: ENCONTRAR LA CALMA




fuente: https://www.slideshare.net/meducationdotnet/the-vagus-nerve-57598472





La calma física puede ser frustrantemente esquiva después de un trauma. Recibimos mensajes tales como: "deberíamos" haberlo superado, "simplemente cálmate", o sugerencias para practicar yoga o meditación. Cuando ya estamos haciendo todo lo posible para calmar un sistema nervioso irritado, comprender los mecanismos físicos subyacentes en nuestros cuerpos, puede ayudarnos.

Stephen Porges lleva décadas de investigación cuidadosa en las partes del sistema nervioso que controlan la activación y el asentamiento: los sistemas nerviosos simpático y parasimpático, que en conjunto conforman el sistema nervioso autónomo. Encontró que el sistema parasimpático tiene dos partes, creando una jerarquía de tres sistemas que responden al peligro y también funcionan de manera segura.





SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO. (ACCIÓN)

El sistema nervioso simpático te ayuda a actuar. Impulsa las reacciones de lucha o huida, así como cualquier esfuerzo muscular. Aumenta el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria, aumenta el flujo de sangre a los músculos grandes y dilata las pupilas de los ojos. Para equilibrar este uso de energía y recursos, el flujo sanguíneo disminuye en los órganos digestivos y la función del sistema inmunológico disminuye.

El sistema nervioso simpático se activa por las hormonas secretadas por las glándulas suprarrenales, ubicadas en la parte superior de los riñones. Una vez que las hormonas están circulando, tardan unos minutos en eliminarse del cuerpo, por lo que la adrenalina no cede de inmediato, incluso cuando nos damos cuenta de que no hay peligro o que el peligro ha terminado.


SISTEMA NERVIOSO PARASIMPÁTICO. (DESCANSO)

El sistema nervioso parasimpático lo ayuda a descansar, digerir y reparar. Disminuye la frecuencia cardíaca y respiratoria, aumenta el flujo de sangre a los órganos digestivos y aumenta la función del sistema inmunológico.

¿Alguna vez se ha preguntado cómo alguien con una lesión paralizante de la médula espinal puede respirar y digerir los alimentos? Mientras que los nervios simpáticos se originan en la médula espinal, en la espina media y baja, los nervios parasimpáticos se originan directamente en el cerebro. Los nervios parasimpáticos también se denominan nervios vagos o décimo nervios craneales.




NERVIO VAGO Y TRAUMA


fuente: https://neuroaprende.com/2017/07/16/teoria-polivagal/

“En situaciones donde nos sentimos amenazados, en peligro, se activan mecanismos primitivos de reacción/protección, que pasan por una hiperestimulación simpática (fight or flight response = respuesta de huir o luchar) a un “apagado” general (freeze) propiciado por una descarga parasimpática masiva (estado de congelación/inmovilidad).

Durante un evento traumático el cuerpo moviliza todos sus recursos para combatir o huir de la amenaza. Tras la amenaza, estos recursos deben volver a un estado homeostático (equilibrio) que permite a los animales seguir con su vida con total normalidad; el sistema nervioso es capaz de autoregularse, cuando hay un desarrollo normal. En los animales, este proceso se da de forma autónoma; en los seres humanos, esta vuelta al equilibrio /regulación del sistema nervioso puede no completarse y generar, de esta forma, un trauma: El sistema nervioso y en especial, el sistema nervioso autónomo (simpático /parasimpático) puede quedar desregulado causando signos y síntomas, que para especialistas en el tema, como Peter Levine, son primero fisiológicos y no psicológicos, por lo que su tratamiento debe enfocarse en reconectar con el cuerpo físico para conectar con las sensaciones asociadas a los eventos traumáticos y, de esta manera, reconocer y liberar los traumas.  Peter Levine describe en su obra acerca del trauma, los mecanismos fisiológicos que se desencadenan a nivel del sistema nervioso, cuando se tiene una experiencia traumática, y presta especial atención a la desregulacion del sistema nervioso autónomo.

Levine propone la experiencia somática (somatic experiencing) para liberar toda la energía que no ha sido descargada y se mantiene atrapada en el cuerpo físico, en forma de síntomas como dolor, espasmos, dificultad para respirar completamente, congelamiento, etc.


LA TEORÍA DE POLIVAGAL: MUCHOS NERVIOS VAGOS



fuente: https://co.pinterest.com/pin/455004368580753983/?lp=true


La Teoría Polivagal (Stephen W. Porges, 2001) explica la evolución filogenética del sistema nervioso autónomo y aporta una nueva visión sobre el sistema parasimpático, especialmente, sobre el nervio neumogástrico o nervio Vago (X).

En su trabajo sobre “La teoría polivagal”, Stephen Porges habla sobre las bases neurofisiológicas de las emociones, el apego, la comunicación y la auto-regulación. Su investigación se basa en trabajos de investigación científica sobre los nervios vagales y sus funciones.

El nervio vago, también conocido como el décimo nervio craneal, se origina en el tronco del encéfalo y se ramifica hacia los pulmones, el corazón, el sistema digestivo y la cara, independientemente de la médula espinal. Constituye la mayor parte del sistema nervioso parasimpático. Tiene neuronas eferentes (motoras, del cerebro a la periferia) y neuronas aferentes (sensoriales, de la periferia al cerebro), creando un sistema que tiende a permanecer en un rango operativo dado (homeostasis) a través de retroalimentación negativa.



fuente: https://osteobcn.wordpress.com/2011/10/18/teoria-polivagal/


Es bilateral, uno a cada lado del cuerpo, y los dos lados tienen funciones ligeramente diferentes, ya que no somos simétricos internamente, con el corazón inclinado hacia la izquierda y el estómago hacia la izquierda, etc.

Además de ser bilaterales, también hay dos sistemas separados, por lo tanto, la "teoría polivagal", muchos nervios vagales: un sistema antiguo que tienen todos los vertebrados y un sistema adicional más nuevo que tienen los mamíferos. Cuando el sistema más nuevo está activo, suprime el sistema anterior.

La Teoría del Polivagal dice que hay dos conjuntos de nervios vagos ("errantes"): el vago dorsal, no mielinizado[1], antiguo; y el vago ventral, mielinizado, nuevo. Ambos conjuntos son nervios largos que se extienden directamente desde el tronco cerebral hasta el corazón, los pulmones y los órganos digestivos. Son bilaterales; recorren los lados derecho e izquierdo del cuerpo, con funciones ligeramente diferentes, ya que no somos completamente simétricos. Tienen fibras aferentes (sensoriales, cerebrales) y fibras eferentes (motoras, cerebrales) que crean circuitos de retroalimentación que regulan los órganos y los mantienen funcionando en su rango ideal.

Esta teoría “diferencia la presencia de un nervio Vago no mielinizado (primitivo) que inerva las estructuras que están por debajo del diafragma (con funciones claramente digestivas) y un Vago mielinizado que inerva estructuras por encima del diafragma (corazón y pulmones) que tiene una función esencial en nuestro modo de relacionar-nos con los demás. Este último está solo presente en los mamíferos, sólo en esas especies que precisan de relación con su entorno para la supervivencia. El nervio vago mielinizado (presente en mamíferos), es neuro-anatómicamente conectado a los nervios craneales que regulan la conexión social vía expresiones faciales y vocalización.

Estas dos porciones del nervio vago tienen orígenes distintos dentro de los núcleos del tronco encefálico. En su origen, el vago mielinizado proviene de la porción visceromotora del núcleo ambiguo donde contacta con los nucleos del nervio V (trigémino), VII (facial), IX (glosofaríngeo), XI (espinal). Estos nervios controlan nuestra expresión facial, nuestro lenguaje y nuestra apariencia social. Por ejemplo, el músculo estapedio (del estribo), inervado por el V y el tensor del tímpano inervado por el VII, al ser contraídos nos permiten oír sonidos con frecuencias más bajas, es decir, escuchar, prestar atención. Según la Teoría Polivagal el vago mielinizado ayuda a nuestras relaciones de dos formas. Primero frenando al sistema nervioso simpático calmando el ritmo cardíaco ya que es un activo inhibidor de la actividad simpática cardíaca (conexiones directas con el nódulo sinoatrial) y segundo coordinando nuestro sistema físico de relación social”.[2]




NERVIO VAGO DORSAL /NO MIELINIZADO. (VAGO ANTIGUO/PRIMITIVO)

El sistema antiguo es dorsal (originado hacia la parte posterior del tronco cerebral) y no mielinizado (no enfundado / sin envoltura") y, por lo tanto, envía señales relativamente lentas e imprecisas. Una señal fuerte (conocida como tono alto) en estos nervios hace que el corazón y la respiración se desaceleren dramáticamente. El cuerpo se afloja y se congela, o "se muere". Esto es diferente de un "¡hay que hacerlo!" / "¡No se puede hacer!" Congelación causada por impulsos en conflicto.

Compartimos este antiguo sistema con todos los vertebrados. Los reptiles tienen este antiguo sistema vagal, y un sistema simpático. Tienen una baja tasa metabólica en reposo. Bajo estrés, su sistema simpático acelera la frecuencia cardíaca y la respiración. Si eso no soluciona el problema, el sistema vagal dorsal los congela, disminuye la frecuencia cardíaca (bradicardia) y la frecuencia respiratoria (apnea). Esto funciona bien para convencer a los depredadores de que están muertos, o prolongar el tiempo que pueden permanecer bajo el agua. Para los reptiles, el corazón lento y la respiración les permiten bucear bajo el agua durante más tiempo y sobrevivir al interés de un depredador. Para los mamíferos, cuyos cerebros requieren más oxígeno, una congelación vagal dorsal puede ser fatal si dura demasiado tiempo.

El sistema nervioso recurre a la congelación vagal dorsal cuando evalúa que es nuestra única esperanza de supervivencia o cuando ha renunciado a la supervivencia. Es completamente involuntario y no es motivo de vergüenza o auto-recriminación por "no contraatacar".

El antiguo sistema vagal ha sido parcialmente reclutado/entrenado para la inmovilidad pro-social, permitiéndonos, por ejemplo, aceptar un abrazo. También explica la inmovilidad que muchas personas experimentan durante una violación.

Comprender las bases neurológicas ayuda a reducir la vergüenza de no contraatacar.



VAGO DORSAL EN REPOSO

Una señal menos fuerte (tono bajo) en los nervios vagos dorsales coordina la digestión, la respuesta inmune y la reparación celular. Nuestro cuerpo entra en este importante estado de reposo cuando nos sentimos seguros y no hay exigencias para nosotros.

Si experimentamos un trauma del desarrollo temprano (a edad temprana, antes de los 3 años), nuestro sistema nervioso podría no haber aprendido cómo acceder a este estado. Si tenemos trastorno de estrés postraumático por trauma de choque, podríamos permanecer demasiado vigilantes para poder descansar profundamente. Esto conduce a problemas crónicos con la digestión, la respuesta inmune y la fatiga.



NERVIO VAGO VENTRAL /MIELINIZADO. (VAGO “NUEVO”)

El nuevo sistema vagal es ventral (se origina hacia la parte frontal del tronco cerebral) y mielinizado (enfundado) y, por lo tanto, envía señales rápidas y precisas. Todos los mamíferos tienen este sistema, que evolucionó para ayudar a los mamíferos a obtener los altos niveles de oxígeno que necesitamos, así como conservar energía cuando estamos en reposo.

Controla las expresiones faciales, las vocalizaciones (habla, canto y otros sonidos) y coordina la respiración con vocalización y tragar. Tensa los músculos del oído medio para filtrar los sonidos de baja frecuencia que podrían ahogar las frecuencias del habla.

Los mamíferos tienen una alta tasa metabólica en reposo y un alto requerimiento de suministro constante de oxígeno. El nuevo sistema vagal es un "freno" en el sistema nervioso simpático, que reduce suavemente la frecuencia cardíaca y respiratoria y permite un enfoque en las señales sociales. Bajo estrés, se retira el freno, lo que le da control al sistema nervioso simpático y aumenta instantáneamente el ritmo cardíaco y respiratorio. Si eso no resuelve el problema, el control se dirige al antiguo sistema vagal, reduciendo drásticamente la frecuencia cardíaca (bradicardia) y la frecuencia respiratoria (apnea), que puede ser fatal para los mamíferos.





FRENO VAGAL Y RITMO CARDÍACO

El freno vagal se puede activar y desactivar a la velocidad del pensamiento, a diferencia del sistema nervioso simpático que funciona a través de las hormonas suprarrenales y otras sustancias químicas circulantes que tardan un tiempo en eliminarse del cuerpo.

Cuando el sistema vagal está ocupado diciéndole al diafragma que respire, el corazón recibe una señal de "freno" y se acelera ligeramente. El freno se restablece con la exhalación, reduciendo ligeramente la velocidad del corazón. Esto es RSA (por sus siglas en inglés): arritmia sinusal respiratoria. Puede ser utilizado como un indicador no invasivo del tono vagal. Cuanto mayor es la diferencia en la frecuencia cardíaca al inhalar que al exhalar, mayor es el tono vagal.

El corazón humano tiene un marcapasos que late alrededor de 100 veces por minuto. Una señal fuerte en el nervio vagal ventral desacelera el marcapasos, actuando como un freno en la frecuencia cardíaca. Dado que las señales en el vago ventral son rápidas y precisas, el freno vagal se puede ajustar casi instantáneamente para disminuir o acelerar el corazón según sea necesario. Cuando nos levantamos luego de estar sentados, charlando con alguien, nuestro corazón late más rápido, sin las hormonas suprarrenales.

El vago ventral ayuda a iniciar cada inhalación (inhalación). Las exhalaciones ocurren por sí solas cuando el diafragma se relaja. Durante la señal de inhalación, se interrumpe la señal del freno vagal al corazón, y el corazón se acelera un poco. Esta diferencia en la frecuencia cardíaca entre la inhalación y la exhalación se conoce como arritmia sinusal respiratoria o RSA. Se utiliza en experimentos médicos para medir la fuerza de la señal vagal ventral de forma no invasiva, principalmente en niños donde la RSA es más pronunciada.


CONEXIÓN SOCIAL

Cuanto más alto es el tono vagal ventral, más pronunciada se vuelve la diferencia RSA. Un tono vagal ventral más alto es mejor, lo que lleva a un ritmo cardíaco en reposo más bajo, una digestión más saludable y más energía disponible para la participación social y los vínculos de apego.

El vago ventral se origina en la misma área del tronco cerebral que los nervios que controlan las expresiones faciales, el habla, el canto y la deglución. Coordina nuestro compromiso social: utiliza nuestra vía de expresión para hablar y responder a otras personas. Detecta sensiblemente el comportamiento amigable o amenazador, y ajusta el freno vagal según sea necesario. Cuando nos sentimos seguros, nuestra frecuencia cardíaca disminuye, y cuando nos sentimos amenazados, se acelera.

AUDICIÓN

El nervio vago ventral también interactúa con nuestra audición. Tensa los músculos del oído medio y los afina hacia tonos de conversación más altos en lugar del tono más bajo del rugido de un depredador. Si crecimos en un ambiente abusivo donde los humanos son la fuente de peligro, podríamos apretar inconscientemente nuestro oído medio todo el tiempo, esforzándonos para escuchar las voces que se acercan y que indican un peligro.

Trate de pedir a su oído medio, en ambos lados, que se relaje. Incluso si no sabe cómo contactarlos con precisión, es posible que note una liberación en su mandíbula e incluso en sus hombros.


LA RESPIRACIÓN AYUDA A CALMARSE

Stephen Porges señala que tocar un instrumento de viento hace un contacto ideal con el vago ventral: una exhalación lenta controlada, la atención a los músculos faciales para mantener la embocadura y el contacto con otros cuando tocan en grupo o para una audiencia. El canto hace lo mismo.

Para calmar su sistema, respire rápidamente, luego sople suavemente durante todo el tiempo que dure la exhalación. Inténtelo varias veces y vea si su ritmo cardíaco disminuye.


NUESTRO COMPORTAMIENTO TIENE SENTIDO

Cuando entendemos la estructura subyacente de nuestro sistema nervioso, podemos entender nuestro comportamiento más fácilmente. No es de extrañar que fue difícil hacer una pequeña charla cuando ya estábamos asustados. No es de extrañar que nos resulte difícil descansar si nunca tuvimos la oportunidad de sentirnos seguros cuando nuestro sistema nervioso se estaba desarrollando. No es de extrañar que nos quedáramos quietos y tranquilos cuando pensábamos que no había salida. Nuestro sistema nervioso está haciendo todo lo posible para ayudarnos a sobrevivir. Podemos ayudarlo a aprender nuevos patrones que nos sirvan mejor en el presente.


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(1) Mielina: Sustancia que envuelve y protege los axones de ciertas células nerviosas y cuya función principal es la de aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso.

(2) https://osteobcn.wordpress.com/2011/10/18/teoria-polivagal/

https://www.forbes.com/sites/brucelee/2018/04/07/can-freezing-your-vagus-nerve-really-help-you-lose-weight/

https://traumahealed.com/articles/find-calm-a-polyvagal-primer/
https://osteobcn.wordpress.com/2011/10/18/teoria-polivagal/
https://traumahealed.com/articles/find-calm-a-polyvagal-primer/


https://osteobcn.wordpress.com/2011/10/18/teoria-polivagal/








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ESTIMULA EL NERVIO VAGO Y REDUCE EL ESTRÉS






Cuando alguien dice "... yo confío en mi instinto", también podría decir "... yo confío en mi nervio vago" ya que los instintos son intuiciones emocionales transferidas al cerebro a través del nervio vago.


NERVIO VAGO: QUÉ ES Y CUÁL SON SUS FUNCIONES

Desconocido para la gran mayoría de la gente, el nervio neumogástrico, conocido como “nervio vago”, es el décimo nervio cerebral, el más largo de su clase; empieza en la caja craneal; se origina en la médula, una parte del tronco encefálico, que está localizado en la parte posterior inferior del cerebro y desciende por el cuello y el tórax hasta llegar al abdomen.

El nervio vago, es un nervio craneal que tiene varios brazos que se separan en dos ramas (nervio vago izquierdo- nervio vago derecho) que bajan hacia las vísceras del abdomen pasando por los diferentes órganos que halla en el camino.

Suministra fibras nerviosas a la zona de la garganta, los pulmones, el corazón y los órganos digestivos.  Es el nervio que confiere sensibilidad a las mucosas respiratorias (faringe, laringe, esófago, tráquea, pulmones y bronquios) y transmite el ritmo, la fuerza y la frecuencia en la respiración. También recibe las señales de los órganos internos y las envía de vuelta al cerebro.

Además, es el nervio que pone en comunicación el diafragma con el cerebro, la psique con el soma (cuerpo físico) y transmite nerviosismo o sosiego, ira o calma.

Es el décimo de los nervios craneales, a menudo llamado el "Nervio de la compasión", porque cuando está activo, ayuda a crear las "ondas calurosas" que sentimos en nuestro pecho cuando nos dan un abrazo o nos conmueve algo.

El Nervio vago envía continuamente información sensorial sobre el estado de nuestros órganos al cerebro. Como todos los nervios craneales, el nervio vago está relacionado con actividades motoras y sensoriales de la cabeza. Pero su función no se limita a esta parte del cuerpo, pues es uno de los nervios más largos del cuerpo, ya que va desde el cerebro hasta el colon. En el intestino tenemos el mayor número de células del sistema inmunitario, por eso la activación de este nervio aumenta las funciones inmunitarias y también las antiinflamatorias, reduce la frecuencia cardíaca por la liberación de la acetilcolina (neurotransmisor).



ORIGEN DEL NERVIO VAGO

Nuestro sistema nervioso autónomo está formado de dos sistemas opuestos que envían información constantemente a nuestra mente.  El sistema nervioso simpático se alimenta de adrenalina y cortisol y es parte de la respuesta de lucha o huida; nos prepara para la acción; estimula las glándulas suprarrenales y la sudoración.

El sistema nervioso parasimpático, regula los órganos internos del descanso, de la digestión y de lo que nos pasa cuando nuestro cuerpo está tranquilo.

Estos dos sistemas crean un tira y afloja en nuestra mente. El sistema nervioso simpático está orientado a hundir el pie en el acelerador ya que se nutre de adrenalina y cortisol y es parte de la respuesta de lucha o huida. El sistema nervioso parasimpático es el polo opuesto. El nervio vago es el eje central del funcionamiento del sistema nervioso parasimpático. Este está orientado a reducir la velocidad y utiliza neurotransmisores como la acetilcolina para aminorar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y ayudar al corazón y órganos a ir más despacio.




FUNCIONES DEL NERVIO VAGO

El Nervio vago es el responsable de controlar el sistema parasimpático. Está involucrado en muchas funciones, desde los movimientos de la boca, al corazón o al hecho de sudar. Puede verse afectado por diversas disfunciones y puede, al tiempo, desencadenar numerosos síntomas.

El protagonista del sistema parasimpático juega un papel muy importante en la regulación de los órganos internos, así como en el peristaltismo gastrointestinal y la sudoración. Además, se encarga de estimular la producción de ácido gástrico y regula los movimientos gastrointestinales durante la fase de la digestión. No solo está relacionado con los músculos, sino que desde el cráneo y hasta el abdomen, incluso pasando por el corazón y el estómago, el nervio vago cumple una función muy destacada dentro del funcionamiento de nuestro organismo.

El nervio vago ayuda a regular los latidos del corazón, controla el movimiento muscular, mantiene nuestra respiración y transmite una variedad de sustancias químicas a través del cuerpo.

Es responsable de mantener el tracto digestivo en buen funcionamiento, contrayendo los músculos del estómago y los intestinos para ayudar a procesar los alimentos, envía información sobre lo que se digiere y lo que sale del cuerpo.

Este nervio hace que podamos relajarnos después de un estado de alteración, tener una buena digestión o recuperar el sueño. Los mensajes que envían los neurotransmisores también van de la mente a través del nervio vago hacia los órganos para indicarles que estamos en calma o en una situación de peligro, para prepararnos para afrontar o huir de la situación.

Envía información sensorial del estado de los órganos al cerebro.

Ayuda la comunicación y asimismo está relacionado con un neurotransmisor que interviene en la confianza y el vínculo materno.

RELACIÓN ENTRE NERVIO VAGO, INTESTINOS Y CEREBRO

Cuando hay un desequilibrio o disbiosis intestinal, se producen una serie de alteraciones, que van desde la inflamación de la mucosa, permeabilidad intestinal, hasta enfermedades como la obesidad, alergias, intolerancias, enfermedades autoimunes, así como diversos tipos de trastornos mentales. En definitiva, son una serie de acontecimientos patológicos que, originados en el propio intestino, se correlacionan con otra serie de trastornos a nivel global, y que son causados principalmente por una dieta moderna alta en calorías, cereales, azucares y grasas trans.

La permeabilidad intestinal es una patología en la que se generan espacios entre las células de la pared intestinal. Cuando esto sucede, principalmente por una alteración de la microbiota intestinal, la función de barrera intestinal encargada de permitir el paso de nutrientes y desechar las partes inservibles o tóxicas, deja de realizarse correctamente; supone que muchas de las sustancias que deberían abandonar el cuerpo, no lo hacen y penetran en la circulación sanguínea, llegando al hígado, a través de la vena porta. Pero éste no es el único órgano afectado. Hemos de pensar que nuestro sistema inmunológico al encontrarse con una serie de sustancias desconocidas, como proteínas extrañas y antígenos, puede reaccionar con la formación del anticuerpo correspondiente (IG), como en el caso de las intolerancias (IGG) o las alergias (IGE). Aunque también podría significar el inicio de una Enfermedad Autoinmune; como hemos visto la gran mayoría de los anticuerpos se crean ante proteínas desconocidas, esto podría propiciar que, en un momento determinado, y como consecuencia de su labor desbordada, el sistema inmunológico confunda esas proteínas extrañas, con partes propias del cuerpo, como ocurre con La Enfermedad de Crohn, Colitis Ulcerosa, Artritis Reumatoide, Diabetes, Parkinson, Tiroiditis de Hashimoto, etc. Hoy en día se calcula que puede haber hasta 80 enfermedades autoinmunes, y otras tantas sospechosas de serlo.

Ante una patología a nivel intestinal se genera una serie de citoquinas (proteínas) inflamatorias, como el interferón, interleuquinas, y factor de necrosis tumoral alfa, que actuarán a nivel local, afectando igualmente a los tejidos adyacentes, sin embargo algunos pueden entrar en el flujo sanguíneo, siendo capaces de transmitir señales a órganos distantes, incluyendo el cerebro donde podrían producir la activación de microglías; estas células del sistema inmunológico podrían transformarse en macrófagos cerebrales que actuarían como células fagocíticas, secretando además moléculas pro-inflamatorias y radicales libres como forma de defensa ante una posible lesión, pero por contrapartida también podrían causar la destrucción de tejidos y neuronas sanas; este podría ser el caso de enfermedad como el alzheimer, el parkinson o el autismo pero además estas citoquinas inflamatorias podrían disminuir los niveles de serotonina contribuyendo a la aparición de la depresión. Lo que parece claro es que la activación de los macrófagos ante cualquier ataque puede tener claras implicaciones en los estados depresivos.

En resumen, los problemas de origen intestinal pueden causar diversos trastornos en otras partes del organismo, incluyendo el cerebro, favoreciendo la aparición de diversas patologías como puede ser la depresión. Pero en sentido inverso, se puede afirmar también que los problema de tipo psicológico podrían ocasionar diversos trastornos de tipo gastrointestinal como puede ser síndrome del intestino irritable, la úlcera péptica, la enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, etc, etc.

Efectivamente, nuestras vivencias o, mejor dicho, la forma de entender o asumir los problemas del día a día, pueden llevarnos a padecer lo que actualmente se conoce como estrés crónico. Es cierto que mantener cierta tensión puede ser positivo para tratar de solucionar los problemas cotidianos a los que todos nos podemos enfrentar, pero nuestra incapacidad para desactivar esta respuesta fisiológica hará que los problemas no tarden en aparecer. Esto supone la activación de dos vías que parten del cerebro: Eje Hipotalámico-Pituitario-Adrenal / Eje Cerebro-Intestino.

El estrés crónico (producido por grandes tragedias o sobrecargas mantenidas en el tiempo, incluidas las de origen físico), puede influir, y mucho, en nuestro sistema inmune, aunque los mecanismos no están del todo claro, suponen la activación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal. La principal respuesta del cerebro frente al estrés es el aumento en la producción de hormonas (CRF) que viajan desde el hipotálamo hasta la glándula pituitaria en donde induce la liberación de otra hormona (ACTH) que, a su vez viaja por el torrente circulatorio hasta las glándulas adrenales para liberar cortisol -y adrenalina-, que es un supresor potente del sistema inmune y precursor de la inflamación.

Este tipo de estrés crónico podría tener efectos desastrosos en el cuerpo y cerebro. La exposición a la adrenalina y el cortisol de forma crónica, podría estar relacionada con enfermedades cardiovasculares, obesidad visceral, la hipertensión arterial, cáncer, problemas del sistema inmune, diabetes, osteoporosis, deterioro de la flora intestinal e incremento de la permeabilidad intestinal. En un principio los niveles de cortisol, inhiben la activación de los macrófagos bloqueado la producción y acción de las citoquinas inflamatorias que inician la respuesta inmunológica, algo fundamental para "cortar" la cascada inflamatoria que se inicia como respuesta a una agresión, pero una exposición permanente a altos niveles de cortisol podría inducir una desensibilización de estos receptores de glucocorticoides en las células inmunitarias alterando el control sobre la inflamación y aumentando la producción de citoquinas inflamatorias.

Pero fuese por el motivo que fuese, el aumento de éstas moléculas pro-inflamatorias que llegan al cerebro, podría dañar a las neuronas, pudiendo estar detrás de una serie de trastornos psicológicos, como ya se ha dicho. También el estrés crónico provoca un aumento de glutamato en el cerebro. El glutamato es un neurotransmisor que, en exceso, se sabe que causa migrañas, depresión y ansiedad. Por otro lado, niveles altos de cortisol de forma crónica, reducen el hipocampo (parte del cerebro encargada de la formación de nuevos recuerdos de los acontecimientos experimentados).

El estrés, a nivel intestinal, genera una serie de consecuencias nocivas, como:

v  Disminución del flujo sanguíneo esplénico, propiciando una menor oxigenación de los tejidos.
v  Menor recuperación de la mucosa digestiva.
v  Disminución de las secreciones gástricas.
v  Alteración de la flora intestinal.
v  Disfunción de la barrera intestinal.

La comunicación bidireccional entre el cerebro y el tracto gastrointestinal o lo que es lo mismo entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico a través del nervio vago (nervio que va desde el tronco cerebral hasta el cerebro entérico en el abdomen) denominado eje cerebro-intestino, mantiene el contacto en ambas direcciones de tal forma que una alteración en la mucosa intestinal podría tener su afectación cerebral y viceversa, formando un círculo vicioso que se retroalimenta constantemente.




EL SISTEMA INMUNE Y EL NERVIO VAGO

Cuando envejecemos, nuestro sistema inmune causa más inflamaciones y el sistema nervioso genera estrés, es la forma en que el sistema inmune responde a la mente.  Nuestro sistema inmune es controlado por el nervio vago.

El nervio vago controla las células de nuestra médula que pueden convertirse en células del hígado, el intestino, los pulmones o la piel.

Nuestro cuerpo tiene la capacidad de autorregularse, repararse, regenerarse y prosperar, siempre y cuando aprendamos a trabajar con nuestro cuerpo y no contra él.

La estimulación “selectiva” del nervio vago se utiliza en algunos tratamientos médicos, para personas que tienen depresiones, o en algunos casos para tratar la epilepsia.

Trabajar nuestra mente y emociones con prácticas positivas, como la meditación o equivalentes, ayudan a la salud y la longevidad.  Si sentimos una ansiedad aguda o tenemos mucho estrés, aprender técnicas de estimulación del nervio vago nos puede ser de mucha ayuda.



CAUSAS DE LA DISFUNCIÓN DEL NERVIO VAGO

La diabetes es una causa común de daño en el nervio vago. El mecanismo por el que esta enfermedad lesiona el nervio no se conoce del todo. Cualquier nervio del cuerpo puede verse afectado por la diabetes. Otra causa de daño en el nervio vago es que se produzca un traumatismo en él. Esto puede estar causado por un golpe recibido por el cuerpo (a consecuencia, por ejemplo, de un accidente de automóvil) que ejerce una presión en parte del nervio vago. Una intervención quirúrgica también puede provocar esta presión sobre el nervio y dañarlo. Enfermedades crónicas, como el VIH o la enfermedad de Parkinson, también pueden ocasionar lesiones en el sistema nervioso, incluido el nervio vago.
                                                                                                                                                             

SEÑALES DE DISFUNCIÓN DEL NERVIO VAGO

Teniendo En cuenta la estrecha relación entre sistema nervioso central y sistema nervioso entérico, se puede sospechar de problemas en este eje cerebro-intestino, cuando además de diversos tipos de trastornos gastrointestinales (gases, inflamación, estreñimiento, diarrea, dolor de tipo abdominal) nuestra respuesta emocional sea desproporcionada. Puede ser el caso de conductas agresivas, de ansiedad, de enojo, de tristeza, de depresión, de miedo, etc., aunque en muchas ocasiones la causa o el motivo no exista como tal. Pero además la falta de motivación, la apatía, la desgana y la dificultad para recordar ciertos acontecimientos también podría estar detrás de los procesos mencionados. Si éstos comportamientos no desaparecen rápidamente, conviene actuar para evitar que, por el mecanismo de retroalimentación mencionado, la cosa acabe en algo más grave.

Como el nervio vago pasa por la garganta, si se daña puede producirnos problemas para hablar y tragar. También nos puede causar problemas digestivos, pérdida del apetito o su contrario, sentirnos llenos por poco que comamos.

Si el nervio vago se inflama, podemos tener náuseas, ardor de estómago, mareos, dolor de cabeza, taquicardia, dolor y rigidez en el cuello, vómitos o lo que se llama “crisis vagal”, que se exterioriza con  síntomas, como una gran sudoración, tez pálida, malestar general e  incluso, desmayos.


NERVIO VAGO INFLAMADO: SÍNTOMAS

Los síntomas de daño dependen de la gravedad de la lesión, su ubicación y de si los vasos sanguíneos cercanos también han sido afectados.

Las enfermedades crónicas pueden provocar daños en cualquier nervio, incluido el nervio vago, por lo que las personas que sufran trastornos como la diabetes deberían hablar con su médico sobre la posibilidad de que se presenten complicaciones en el sistema nervioso. Fumar y tomar alcohol pueden agravar la lesión del nervio. Si aparece algún síntoma, será necesario consultar con un médico con el fin de recibir un diagnóstico correcto y determinar cuál puede ser la causa subyacente.

Si se inflama el nervio vago, sus funciones lógicamente se verán afectadas. Es posible que se deba a lo que se denomina como síndrome vagal, y que se caracteriza por náuseas, ardor de estómago, mareos, dolor de cabeza, taquicardia, dolor y rigidez en el cuello, vómitos o crisis vagal, la cual implica directamente al corazón y se manifiesta con algunos síntomas incómodos, tales como sudoración excesiva, palidez, malestar general, náuseas e, incluso, desmayos.


Los principales síntomas de disfunción del nervio vago son:

Cambios vocales. Cuando el nervio vago está dañado pueden experimentarse dificultades para mover la lengua mientras se habla o ronquera si ha sido afectada la ramificación que se dirige a la laringe.

Disfagia. El nervio vago controla muchos músculos del paladar y la lengua que, si se encuentran dañados, pueden causar dificultad para tragar (disfagia).

Cambios en el reflejo nauseoso. El nervio vago controla el reflejo nauseoso, por lo que el daño puede hacer que este reflejo se pierda, incrementándose el riesgo de ahogarse con la saliva o la comida.

Pérdida de la audición. Puede ser producto de un daño de la ramificación del nervio vago que inerva la concha del oído.

Problemas cardiovasculares. El daño de este nervio puede causar efectos secundarios cardiovasculares, incluso latidos irregulares y arritmia.

Problemas digestivos.  El daño del nervio vago puede ocasionar problemas con las contracciones del estómago y los intestinos, lo que podría producir una constipación. Dado que el nervio vago inerva la garganta, un daño en él suele conllevar problemas para hablar y tragar. A menudo también se produce una pérdida del reflejo nauseoso. El nervio vago surte igualmente de fibras nerviosas al estómago, por lo que una lesión en él puede causar problemas digestivos tales como perder el apetito o sentirse lleno tras comer una pequeña cantidad de comida.



COMPLICACIONES

Un daño en el nervio vago puede causar gastroparesia, una enfermedad en la que los músculos del estómago dejan de funcionar con normalidad. Un estómago sano se contrae para impulsar los alimentos hacia el intestino delgado; una lesión en el nervio vago puede interferir en esa función, haciendo que la comida se mueva lentamente o deje de moverse por completo a través del sistema digestivo. Entre los síntomas de la gastroparesia se incluyen la sensación de estar lleno tras comer una pequeña cantidad de comida, la pérdida de peso, el ardor de estómago y las náuseas. La administración de fármacos y algunos cambios en la dieta pueden ayudar a resolver los síntomas de la gastroparesia.





NERVIO VAGO INFLAMADO: TRATAMIENTO Y REMEDIOS

Cada trastorno, lógicamente, requiere un cuidado específico. Si la disfunción del nervio vago se debe a una crisis con desmayos, disminución de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, es posible que el médico prescriba algún fármaco específico. En el caso de los problemas que afectan al nervio vago es muy útil la denominada maniobra de Valsaba, que toma su nombre del médico y anatomista que la ideó, y que se debe realizar solo por manos expertos para evitar causar más daño que bien. Es una maniobra de compensación forzada del oído medio que ayuda a estimular los nervios vagos de ambos lados, derecha e izquierda, de una manera bastante eficaz.  Recuerde que, si padece cualquiera de estos síntomas, y para contar con un diagnóstico certero y resolver todas las dudas, debe consultar siempre a su médico.


CÓMO ESTIMULAR EL NERVIO VAGO

Una de las mejores maneras de ayudarnos y prevenir desequilibrios es con una alimentación de tipo ancestral, que contenga principalmente pescados,  vegetales, frutos secos y frutas, evitando la alta dependencia de los cereales (principalmente los derivados refinados del trigo)  de aceites vegetales oxidados, de azucares, de "lácteos", de comida procesada, dejando períodos de ayuno más o menos largos, manteniendo una vida activa, implementando incluso entrenamientos intensos (no extenuantes).

Pero, por la estrecha relación entre el nervio vago y el cerebro, la otra gran forma de estimularlo y mantenerlo saludable es la respiración consciente, la relajación y la meditación.  Hay que señalar la importancia de una correcta respiración a la hora de realizar prácticas relacionadas con relajación y meditación. La respiración no sólo nos suministra oxígeno, sino que también nos proporciona prana o chi, que es la energía vital que mantiene los sistemas energéticos y físicos funcionando, y que es la representación “terrenal” de las energías sutiles que nuestra alma recibe del universo. La respiración es la única función del sistema nervioso autónomo que puede ser controlada y regulada por la conciencia, por lo tanto, funciona como vínculo entre la dimensión psíquica y física del ser humano; es un puente de conexión entre la mente y el cuerpo.


 EL PODER DE LA RESPIRACIÓN

Unas respiraciones profundas, hechas conscientemente, sirven tanto para calmar nervios antes de una presentación, entrevista o charla en público, como para ponernos en un estado de relajación y calma mental tras una jornada de trabajo. Respirar hondo, llenar los pulmones a tope y luego sacar todo el aire que uno pueda, varias veces, limpia nuestro cuerpo de aire viciado que se acumula y que nunca sale cuando respiramos superficialmente, y nos deja una sensación de frescor interna que es realmente agradable. El hecho de hacer todo esto manteniendo la concentración puesta en el proceso de respirar provoca que la mente esté ocupada en el momento presente, en la inspiración y la expiración, consiguiendo, aunque sea por breves momentos, la paz mental necesaria para entrar en estados de conciencia expandida. Así, respirar y centrarnos en esa respiración, sea con la técnica que sea, ayuda a controlar los procesos del cuerpo, a calmar la mente, a potenciar la concentración y a focalizar la mente, y, por supuesto, ayuda a relajarnos.

Cuando se estimula este nervio, se producen los efectos de relajación y tranquilidad mental de forma más eficaz y profunda, lo cual representa una base para poder luego seguir con la meditación con el formato o propósito que nos hayamos marcado.


TÉCNICA DE RESPIRACIÓN Y ESTIMULACIÓN DEL NERVIO VAGO


El siguiente ejercicio usa la respiración abdominal o diafragmática; cuando se realiza este tipo de respiración profundamente se lleva aire a la parte más baja de la caja torácica. La respiración se ha de hacer de forma lenta y profunda, con lo que se efectúa un adecuado uso del diafragma.


Procedimiento:
v  Inspirar por la nariz tranquilamente contando mentalmente hasta 4,
v  mantener el aire en los pulmones contando hasta 6,
v  y expulsarlo de nuevo contando hasta 4, pero al expulsarlo, lo haremos como si estuviéramos echando vaho a unas gafas para limpiarlas, es decir, contrayendo ligeramente los labios, de forma que, al exhalar, se estimule el nervio vago.
v  Tanto la inspiración como la espiración deben ser lentas y profundas. Se puede hacer el tiempo que se desee, el mínimo ideal serían unos 7 u 8 minutos. En lo posible hacerlo todos los días.  En una situación estresante, por ejemplo, antes de un examen o entrevista laboral los resultados pueden ser sorprendentes.

Esta sencilla práctica, realizada con regularidad, no solo nos instaura de forma natural la respiración abdominal, sino que consigue estimular el nervio vago, permitiéndonos disfrutar y recoger los beneficios de la relajación mental y del proceso de meditación que hagamos a continuación.


Existen otras maneras que ayudan a estimular el nervio:

v  Aguantar la respiración.
v  Ponernos un paño húmedo y fresco en la cara.
v  Presionarnos vigorosamente sobre los ojos.
v  Beber un vaso de agua fría deprisa.
v  Tumbarnos con la cabeza hacia abajo.

v  Contraer el abdomen.
v  Inspirar profundamente hinchando el vientre para oxigenar la sangre.
v  La relajación y la meditación.

Los resultados de esta estimulación pueden ser asombrosos si lo practicamos cuando nos sentimos estresados o en un momento de agobio.

Además, la estimulación a largo plazo del nervio vago consigue reparar algunos órganos, disminuye la presión arterial, mejorando el ritmo cardíaco, aumenta el volumen del cerebro, mejora la función inmune, arregla el sistema nervioso, reduce la ansiedad, el estrés y la depresión.





BENEFICIOS DE LA ACTIVACIÓN DEL NERVIO VAGO


v  En general, la estimulación a largo plazo del nervio vago ayuda a regenerar algunos órganos, reduce la presión arterial, aumenta el espesor del cerebro, mejora la función inmunológica, armoniza el sistema nervioso, reduce la ansiedad, el estrés y la depresión, además de mejorar la frecuencia cardíaca.
v  Mediante la activación del nervio vago, se pueden controlar tus células inmunes e incluso prevenir la enfermedad y el envejecimiento. 
v  Mediante la creación de estados cerebrales positivos se puede activar el nervio vago y controlar la inflamación. La inflamación es uno de los factores centrales de la enfermedad y el envejecimiento.
v  Ayudará a regenerar los órganos y células mediante la activación de las células madre.
v  Aumenta la variabilidad de la frecuencia cardíaca.
v  Aumenta el espesor dl cerebro (que normalmente se encoge con la edad).
v  Aumenta la función inmunológica.
v  Modula el sistema nervioso.
v  Reduce la depresión y el estrés.
v  Mejora el rendimiento.
v  Mejora la calidad de vida.





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http://es.sott.net/article/30683-Su-cerebro-esta-inflamado-Estimule-el-nervio-vago-y-reduzca-el-estres
http://www.ellahoy.es/salud/articulo/nervio-vago-inflamado-sintomas-y-remedios/182119/
http://davidtopi.com/la-estimulacin-del-nervio-vago-en-la-prctica-meditativa/#.VZWrHlNtejs
http://www.naturopatamasdeu.com/el-nervio-vago-y-su-influencia-en-la-salud/
http://www.ehowenespanol.com/cuales-son-causas-lesiones-del-nervio-vago-sobre_96991/
http://glosariodigital.blogspot.com/2014/05/nervio-vago.html



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